Científicos en Estados Unidos estudian al topo lampiño (que es en realidad una rata) ya que creen que en su organismo podría estar la clave para prevenir el cáncer.
El topo lampiño o heterocéfalo (Heterocephalus glaber), que vive en el subsuelo de Kenia, Etiopía y otros países africanos, goza de unas células equipadas con un doble freno al crecimiento que parece evitar el agolpamiento típico de los tumores. Los ratones de laboratorio y los humanos sólo tienen uno de esos frenos.
Los ratones comunes viven en promedio dos años, pero el topo lampiño puede alcanzar los 28. Se cree que esto se debe a que lleva una existencia protegida de los depredadores, que difícilmente pueden penetrar sus túneles.
Pero lo que más ha llamado la atención de los científicos es el hecho de que también son inmunes al cáncer, una de las enfermedades más prevalentes en ratones y lógicamente, la enfermedad más letal en los seres humanos.
La profesora Vera Gorbunova, bióloga de la Universidad de Rochester, en el estado de Nueva York, EE.UU, manifestó que “a pesar de que se ha mantenido y estudiado un gran número de estos animales en laboratorios y zoológicos, nunca se les ha detectado un tumor canceroso”.
Esa es la razón por la cual están tratando de entender cuál es la base genética en el organismo del topo lampiño que provoca esta sorprendente inmunidad al cáncer.
“Lo que hemos descubierto hasta ahora es que estos animales usan un mecanismo adicional -que no tienen los ratones ni tenemos los seres humanos- para protegerse del cáncer”.
Los investigadores descubrieron que tanto las células del topo como las humanas tienen un sistema celular similar, llamado inhibición de contacto, que en ambas especies está organizado por un gen llamado P27.
El avance podría potencialmente conducir a nuevos tratamientos contra el cáncer.
Pero los topos lampiños, cuentan además con una versión “primitiva” de este mismo sistema y los científicos creen que usan el sistema del P27 como una especie de “refuerzo”.
Este sistema primitivo es el que impide que las células de los topos crezcan y se dividan cuando hacen contacto unas con otras y cuando llegan a ciertos niveles de sobrepoblación. Y está dirigido por otro gen llamado P16-INK4a.
Los científicos afirman que este doble sistema es el que produce en los topos lampiños su extraordinaria inmunidad la enfermedad.
“Ahora estamos buscando qué es lo que provoca la activación de estos genes y potencialmente podríamos encontrar pequeñas moléculas basadas en estos genes que podrían usarse para tratar el cáncer en seres humanos”, señala la doctora Gorbunova.
“Creemos que este avance podría abrir un nuevo capítulo en la investigación de cáncer”, expresa.
“Porque hasta ahora nos hemos enfocado en la búsqueda de tratamientos para el cáncer, pero el topo lampiño nos ofrece potencialmente un excelente modelo para estudiar la forma de prevenir la enfermedad”.
Fuente: BBC


