Hoy comenzará la disolución y liquidación de la empresa Líneas Aéreas Federales Sociedad Anónima (Lafsa), una aerolínea que jamás operó y que le costó al Estado cerca de 40 millones de dólares.
La declaración del estado de disolución y consecuente liquidación de la empresa fue oficializada con el decreto 1672 publicado hoy en el Boletín Oficial. El liquidador designado es el ingeniero José Alberto Bidart, un hombre que ocupó la presidencia de la empresa y es cercano al ministro de Planificación, Julio de Vido.
El proceso de liquidación se desarrollará en el ámbito del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, y tendrá un plazo de 180 días contados a partir de la inscripción en la Inspección General de Justicia.
La desaparición de la empresa había sido anunciada por el Gobierno en enero de 2007, hace casi tres años. El juez federal Daniel Rafecas investiga una serie de irregularidades denunciadas por la Oficina Anticorrupción y el abogado Ricardo Monner Sanz en las operaciones de la “aerolínea fantasma”.
Lafsa fue creada por el ex presidente Eduardo Duhalde mediante un decreto pocas horas antes de abandonar la Casa Rosada, y mientras 1300 empleados de LAPA y Dinar, entonces cerradas, se manifestaban por sus fuentes laborales.
Con su surgimiento, llegaron varias polémicas. Hubo sospechas de compras dudosas, una alianza con Southern Winds – la empresa que protagonizó el escándalo de las valijas con cocaína en Madrid-, acusaciones por haber incorporado a un centenar de empleados que no eran ni de LAPA ni de Dinar -muchos de ellos, parientes de funcionarios y sindicalistas-, rutas a las islas Malvinas y hasta un acto de vuelo inaugural a Río Gallegos en asociación con Southern Winds.
Por quinto año consecutivo, en 2008, la empresa que no despegó jamás ni tuvo una sola aeronave, sí tuvo presupuesto. Lafsa, que debió ser liquidada en 2005, costó el año pasado al Estado $ 3,6 millones, según el presupuesto presentado en septiembre de 2007 por el entonces ministro de Economía, Miguel Peirano.


