El Presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, está negociando con las empresas de telefonía móvil de ese país entregar 11 millones de celulares gratis a familias brasileñas de bajos recursos.
El plan costaría unos 2.000 millones de reales (unos 4400 millones de pesos) y está dirigido a 11 millones de potenciales clientes. Sería sufragado por las operadoras, entre ellas Vivo, participada por Telefónica. Las compañías se verían compensadas, al menos parcialmente, con créditos fiscales.
Cada familia recibiría un teléfono y un crédito de 7 reales (casi $15) al mes.
El Gobierno asegura que, con este plan, las operadoras lograrían expandir el sistema de telefonía móvil, que ya ha llegado cerca del límite.
Las empresas a su vez basan sus expectativas de beneficio en que las familias acabarán superando el consumo de siete reales al mes.
Por otro lado, la oposición dice estar sorprendida porque el plan, que desde hace siete años está archivado, sale ahora a sólo uno de las elecciones.
“Estoy a favor de la ampliación de celulares para la población, pero es una gran coincidencia hacer este programa justo en este momento. Si es tan viable como dicen, deberían haberlo puesto en marcha hace al menos siete años que es cuando se empezó a pensar. Me parece que el gobierno debe explicar si esto no es, en vez de Bolsa Celular, Bolsa Electoral”, dijo el líder del PSDB en el senado, Arthur Virgílio.
Aquí, en la Argentina, el Congreso sancionó una reforma impositiva que aumentará el IVA y los impuestos internos a los celulares que no sean fabricados en Tierra del Fuego. Lo que hará encarecer el mercado y subir los precios.


