Una pareja británica que fingió la muerte del esposo fue multada
Una pareja británica consiguió en 2002 engañar a las compañías aseguradoras fingiendo la muerte del esposo y ahora cumplen una condena en prisión y además deberán pagar 600.000 libras (unos 994.000 dólares) como compensación por los daños que causó el terrible plan.
Sin embargo, John Darwin, el esposo que “volvió de la muerte” tendrá que pagar la cantidad simbólica de una libra, al haberse declarado insolvente, informa hoy el diario británico The Guardian.
Por lo tanto, será su esposa y cómplice, Anne, quien se haga cargo realmente de la multa, que irá destinada a compensar los gastos de las aseguradoras y las empresas de planes de pensiones afectados por la estafa.
La pareja de Teesside, en el norte del país, fue condenada a prisión luego de ser descubierta viviendo en Panamá, mientras sus hijos creían que el padre había muerto en un accidente con su canoa en 2002.
Anne Darwin cobró cerca de un millón de dólares por el seguro de vida y pensión de su esposo, a quien mantuvo escondido en una vivienda aledaña a la casa familiar, antes de embarcarse ambos a Centroamérica.
En noviembre de 2007, John Dawin regresó a Gran Bretaña, y afirmó a la Policía que era una persona “perdida” que sufría de “amnesia”.
Darwin, de 58 años, y su esposa, de 57, fueron sentenciados a seis años en prisión en 2008, por haber engañado a las autoridades, por obtener efectivo de forma fraudulenta y por lavado de dinero.
La mujer, de 56 años, convenció a las aseguradoras y la policía británica, pero también a amigos y familiares, de que su marido había muerto en un accidente tras lanzarse al mar en su canoa en marzo del 2002.
La pareja planeaba comenzar una nueva vida en Panamá, pero el complot quedó al descubierto después de que John Darwin fuese detenido bajo sospecha de fraude tras presentarse en diciembre del 2007 en una comisaría de Londres.
Durante el juicio, que duró una semana, la señora Darwin alegó “coacción marital”, es decir, que había actuado en contra de su voluntad presionada por su marido, pero el jurado desestimó esos argumentos de la defensa después de que la acusación presentase los correos electrónicos que la pareja se había intercambiado.















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