Durante el mes de marzo, la policía boliviana halló el cuerpo quemado del taxista, Rafael Vargas, y que previamente había recibido once puñaladas.
Voceros policiales habían indicado que “el asesinato se produjo por un ajuste de cuentas por drogas o de un crimen pasional”.
Las autoridades solicitaron por medio de un llamamiento a la población pistas para encontrar al asesino.
Fue cuando un vecino realizó un retrato robot del supuesto sospechoso, que para algunos era “el espantapájaros del Mago de Oz”.
Había dibujado: dos ojos simples, una boca torcida, una nariz recta igual que las cejas y el pelo como si fuera una escoba.
Pero este retrato se convirtió ‘en toda una sensación en la Red’, y a pesar de que fue ridiculizado por muchos, la policía logró arrestar al sospechoso luego de su publicación.


