Dos personas fueron ejecutadas en China, al ser encontrados culpables de contaminar la leche con melamina y provocar la muerte de seis niños y dejar enfermos a otros 300.000.
Esa sentencia se aplicó a Zhang Yujun y Geng Jinping. Al primero se le encontró culpable de atentar contra la seguridad pública con acciones peligrosas y al segundo de fabricar y vender alimentos envenenados, de acuerdo con una declaración divulgada por el Tribunal Popular intermedio de Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei.
Según se explicó, Zhang produjo más de 770 toneladas de proteína en polvo contaminada con melamina, de las que vendió más de 600 entre julio de 2007 y agosto de 2008.
La empresa Sanlu., líder del mercado chino y que ha acabado en la bancarrota, fue el centro del escándalo de la leche adulterada con melamina.
La sustancia causó diferentes complicaciones -como cálculos renales- a cerca de 300.000 niños en todo el país y seis de ellos fallecieron, según datos oficiales.
Los ejecutados hoy son los dos únicos implicados en este caso que recibieron la pena de muerte, aunque el vendedor Gao Junjie fue sentenciado al mismo castigo pero goza de un periodo de conmuta de dos años en caso de que muestre buen comportamiento.
Al ser añadida a productos alimenticios, la melanina -utilizada en la elaboración de plásticos y fertilizantes- hace que registren una falsa presencia de proteínas.
La melanina fue diluida en el lácteo con el fin de engañar a los inspectores que realizaban pruebas para verificar los niveles de proteína y de esta forma aumentar las ganancias.
Eel caso es uno de los peores escándalos sobre seguridad alimenticia que se ha registrado en China.
Según la prensa china, un 95 por ciento de las familias afectadas aceptaron la indemnización, mientras que unos 500 afectados continuaron el proceso por la vía jurídica.
Sanlu tuvo que declararse en quiebra después de que el valor de las indemnizaciones a las familias afectadas superara al de los activos del grupo.
La leche se sumó así a otros productos, como fármacos y juguetes, que en años anteriores ya desataron problemas tanto en el interior de China como en sus inspecciones internacionales al ser exportados.
Por este motivo, la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) aprobó en marzo una nueva Ley de Seguridad Alimentaria, que establece nuevos sistemas de control y supervisión y “graves castigos” para los responsables de adulteración.


