The Telegraph, publicó mitos médicos según el doctor Carroll, profesor de Pediatría en la facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, y la doctora Vreeman, profesora adjunta de Pediatría, y quienes los volcaron en un libro.
Aquí hay alguno de ellos y otros más:
*Comer por la noche engorda. Las personas aumentan de peso cuando consumen más calorías que las que queman. Comer más de tres veces al día fue relacionado con el sobrepeso o la obesidad. Los autores dicen que lo importante es cuánto se come, no cuándo lo comes.
*Es necesario beber ocho vasos de agua al día. La cantidad recomendada de líquidos todos los días está incluida en los alimentos, como frutas y hortalizas, así como en el café y los refrescos.
*El chicle que se traga permanece en el estómago durante siete años. Los autores dicen que el chicle es indigesto, pero el cuerpo, aunque no lo digiere, la hace pasar a través del cuerpo y, de ahí al inodoro.
*Los hombres con pies grandes tienen un pene grande. Un estudio realizado entre 3100 hombres llegó a la conclusión que no hay relación entre el número de los zapatos de un hombre y el tamaño de su virilidad.
*Los hombres piensan en el sexo cada siete segundos: Suponiendo que un hombre está despierto durante 16 horas al día, un hombre pensaría en el sexo más de 57 mil veces en 24 horas, haciendo otras tareas casi imposibles de realizar.
*La lectura con luz tenue arruina la vista. Los doctores afirman que no hay pruebas de que esto suceda así, si bien sí puede ocurrir que la poca luz afecte a la tensión del ojo, causando una “disminución temporal de la agudeza”. Sin embargo, los ojos recuperan su potencial después de un descanso.
*Las vacunas contra la gripe pueden causar la gripe. Los autores afirman que es sólo una “mentira”. Las vacunas utilizan el mismo virus muerto para proteger de la gripe y, muertos, no pueden causar enfermedades.
*Tragamos ocho arañas al año. Este mito hace que mucha gente procure no dormir con la boca abierta, pero los doctores explican que las arañas no se acercan mucho a los dormidos. Incluso las vueltas que se dan en la cama, disuaden a las arañas de acercarse demasiado
*¿Bostezar es contagioso? Si, hasta los chimpancés imitan el bostezo cuando ven a otro bostezar, aseguran un estudio de la universidad inglesa de Stirling. Y según las imágenes de los escáneres cerebrales, parece que en el ser humano se trata de un acto completamente inconsciente que reside en la zona periamigdalar, relacionada también con la expresión facial y su interpretación emocional.
*¿Los adultos desarrollan nuevas neuronas? Si, hace más de una década que sabemos que es así. Hasta entonces se creía que todas las células cerebrales humanas iban desapareciendo sin remisión. Se han hallado neuronas recién nacidas en una zona del hipocampo relacionada con la memoria y el aprendizaje.
*¿Se puede morir de risa? Si, la denominada hilaridad fatal, que así se ha llamado a esta risa mortal, tuvo como primera victima al filósofo griego Crisipo de Soli. ¿El motivo de tanta carcajada? Ver a su burro alimentarse de Higos. El último caso: Un físico danés llamado Ole Bentzen, quien falleció en 1989 “gracias” a la película Un pez llamado Wanda. En una escena de esta, su pulso aumentó de 250 a 500 pulsaciones por minuto, lo que le provocó un ataque cardiaco.
*¿La boca del perro es tan limpia como la nuestra? No, Simplemente la flora bacteriana de la boca de un perro es diferente de la nuestra. El mito proviene de que parece demostrado que la saliva de los canes tienen una sustancia cicatrizante. De ahí que se “laman las heridas”. Sin embargo, esto no significa que no puedan adquirir infecciones que después puedan ser trasladadas al ser humano.
*El pelo y las uñas ¿Siguen creciendo después de muertos? No, lo que sucede es que, cuando morimos, el corazón se para, nuestra sangre deja de fluir y por tanto, el oxigeno deja de llegar. No es que las uñas y el pelo crezcan, si no que los dedos y la cabeza encogen.
*¿Usamos el 10% de nuestro cerebro? No, de hecho, los escáneres cerebrales demuestran que el ser humano activa partes diferentes de su cerebro según la actividad que esté realizando.


