Ciento treinta y ocho niños y adolescentes fueron violados en seis hogares de la región central de Cochabamba, según se denunció entre julio de 2009 y enero de este año.
De acuerdo al diario Los Tiempos, el último caso fue descubierto en enero de este año, en el hogar “Vida Bolivia”, donde se confirmaron que al menos 42 niños de entre cuatro y trece años han sido abusados sexualmente por adolescentes mayores que también vivían en el hogar.
Los resultados de las primeras investigaciones arrojaron que el personal que trabajaba en el lugar sabía que los abusos se llevaban a cabo y no fueron denunciados.
Sin embargo, el mes pasado, uno de los niños que vivía en el hogar logró escapar y contó a su madre sobre los terribles incidentes, logrando la intervención del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) de Cochabamba y de la Fiscalía.
De acuerdo al relato de algunos niños, la violación era una suerte de “bautismo” ya que se le propiciaba a los recién llegados, en su mayoría huérfanos.
Los abusos ocurrían a toda hora: en un depósito de cuero, en el chiquero o en las habitaciones, sin que el personal lo advirtiera en un principio.
Pero como las violaciones eran hechos tan comunes, la terrible situación llegó a los oídos de los responsables de los hogares, quienes castigaron y sermonearon a los abusadores, pero sin que ello significó nada y no representaba una solución seria bajo ningún concepto.
Las víctimas no recibieron atención médica ni contención psicológica hasta que el niño de cuatro años escapó. Él fue el único puente para que la Sedeges interviniera.
Hoy se cuentan al menos 138 niños y adolescentes abusados en seis hogares de Cercado, Quillacollo, Tiquipaya y Sipe Sipe. Pero, solo en cuatro las investigaciones están avanzadas y existen detenidos o sospechosos. En cambio, en los últimos dos descubiertos en diciembre y enero las víctimas continúan cerca de los agresores.



Pobres niños ya conocen el infierno. Hay que apartarlos inmediatamente de sus agresores, ayudarlos y contenerlos. Por otra parte los abusadores deberían internarlos por 20 años y enseñarles lo que es la dignidad humana y no TODO SEXO como estamos viviendo.