
En Nueva York, la mayoría de los perros susurran, no ladran, ya que sus dueños le hicieron operar las cuerdas vocales por miedo a que sean denunciados por los vecinos por ruidos molestos.
A pesar de ser criticados por las organizaciones de protección animal, los veterinarios son los que se ocupan de realizar las intervenciones.
El ‘New York Times’ publicó un artículo ‘Parece una de las leyendas urbanas que corren por la Red. Sin embargo, es real. En el último año el servicio telefónico de quejas de la ciudad de los rascacielos recibió 6622 llamadas de personas que no soportaban los ladridos de los perros de sus vecinos. Ante la posible multa, muchos propietarios de mascotas optaron por la operación que baja el volumen a los ladridos de sus mejores amigos’.
El médico veterinario Mike Marder manifestó que “ya operó a su perro Nestlé y no descarta hacerlo con el otro, visto los problemas que enfrenta cuando se cruza en los pasillos con las mascotas de los otros vecinos”.
Y que “Por lo general, los dueños que sometieron a sus perros a la operación aseguran que es mejor esto que la supresión por eutanasia”.
Los profesionales explican que “La intervención a las cuerdas vocales no deja mudo a los animales, tan solo afónicos. Además no suprime el impulso natural e instintivo de ladrar, pero cuando lo hacen sólo sale de sus gargantas un estertor, como un suspiro agónico”.
El ‘New York Times’, indicó además que ‘cada vez aumenta el número de los reacios a esta práctica, pero aunque la Asociación de Veterinarios de los Estados Unidos no define su posición, recomienda realizar la operación, solo después de que se haya probado sin resultados la educación del animal’.

