
Un libro publicado sobre la vida de Hitler, indica que “Hitler no quería fallar en el campo de batalla pero tampoco en su alcoba. Temiendo no responder en sus encuentros amorosos con su amante Eva Braun, Hitler se inyectaba un compuesto similar a la actual Viagra”.
Y basado en archivos médicos y documentación militar clasificada, “el Führer vivía enganchado a los fármacos”.
“The Telegraph” publicó que “Aunque, empeñado en anexionarse medio mundo, dedicó su carrera política a hacer demostraciones de fuerza, Hitler era en realidad un adicto a los fármacos”.
El libro “¿Estaba Hitler enfermo?” también señala que “su doctor, Theodor Morrell, le facilitó en 1944 un preparado similar a la actual Viagra. Lo que quería Hitler, entonces de 55 años, era tener una mayor energía sexual durante sus encuentros con su amante Eva Braun, de 32 años. El médico le inyectaba un compuesto de testosterona y un cócktail de semen y glándulas de las próstata de los toros”.
En el texto se explica que “Este no era, ni mucho menos, el único fármaco consumido por el Führer, era un adicto a los fármacos: consumía hasta 84 medicinas. Como tenía terror a las pastillas, su médico le suministraba siempre inyectables. Entre ellos, opiaceos, anfetaminas y barbitúricos”.

